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ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ

CENTRAL DEL PARTIDO

COMUNISTA DE CUBA


La Habana, viernes 28 de mayo de 2010. Año 14 / Número 148


Los impuestos y su evolución


Muchos se hacen de la vista gorda


SILVIA MARTÍNEZ PUENTES


gordaLos impuestos constituyen una importante fuente de ingresos para que el Estado costee gastos de beneficio ciudadano como son: salud pública, educación, seguridad y asistencia social, construcciones de obras sociales, entre otros.

Si bien, como principio, los tributos están concebidos para una mejor distribución de las ganancias, bajo el precepto lógico de que está forzado a tributar más quien más gana, no en todos los países siempre en la práctica sucede así y las consecuencias las sufren los pobres.

En diversas naciones alrededor del impuesto, que en la concreta significa dinero, se mueven negocios, compra de voluntades y conductas equidistantes del carácter retributivo y justo que debían acompañar el uso de este bien público.

Cuando no existe una adecuada administración tributaria, cuando el ciudadano percibe que su contribución no es correctamente utilizada, que incluso no es ni universal, ni justo, ni equitativo y además carece del principio solidario como debe corresponder a un adecuado sistema de gravámenes, sobrevienen las evasiones fiscales, es decir las personas se resisten a pagar y ocurren también ilegalidades por parte de quienes, valiéndose de su poder económico, acuden a subterfugios para no pagar o pagar menos.

¿Cuánto deberían contribuir los ricos en impuestos?, bajo este título encontré una amplia discusión en Internet. Estas son algunas de las expresiones tomadas de esa polémica:

—Reconozco que siempre he sido un defensor de impuestos altos, como concepto, pero la pregunta del millón es qué pasaría si mañana recibiera 50 millones de euros: ¿me quedaría en España y pagaría un 48% sobre lo que generen esos millones? o ¿me iría a vivir a Mónaco, a Singapur o a cualquier otro paraíso fiscal —lugares llamados así porque a nadie se le exige declarar ingresos, ni pagar impuestos?

—Si me dijesen que del dinero que ponen los ricos se destina al tercer mundo o a barrios necesitados, los vería con mejores ojos.

—Pensar que quien más tiene más tiene que pagar, es absolutamente ridículo, basado en una simple envidia. A ver, por qué los ricos deben pagar las cosas de los demás? Si bien es cierto que más ganan, también su nivel de vida es más costoso.

—No olvidemos que quien gana mucho, es gracias al trabajo de muchos, que por debajo de él ganan muchísimo menos. Y si no son muy dados a repartir parte de esas ganancias, al menos no directamente, que las den indirectamente en forma de impuestos.

—Si no pagamos crece la brecha salarial, los servicios sociales se deterioran, muchos no podrán tener una sanidad decente, mientras los ricos ven engrosar sus cuentas corrientes, con miles de millones que con seguridad nunca llegarán a gastar en vida.

—Los impuestos tienen que ser para todos porque no se vale que algunos caraduras vivan a costa de los demás.

Criterios tan diversos dan una idea de cuánto significan los impuestos para muchos ciudadanos y dejan entrever el grado de iniquidad que también en términos de impuestos existe.

Especialistas consideran que en los países pobres resulta difícil crear una conciencia tributaria, pero sin un verdadero sistema de impuestos, el desarrollo económico es igualmente imposible. En tal sentido abogan por políticas que graven más la renta, es decir los ingresos personales. En América Latina, por ejemplo, el 60% de los hogares más pobres recibe el 28,9% del ingreso nacional mientras que el 40% más rico obtiene el 71,1% de la riqueza. Tal desigualdad solo puede ser atenuada al menos con impuestos que frenen el descomunal enriquecimiento a costa de los pobres, e incluso, de los recursos naturales de la región, los cuales también pueden ser objetos de fuertes gravámenes para favorecer el desarrollo.

Con frecuencia aparecen noticias de políticos, artistas, deportistas y de grandes personalidades y empresas que falsifican facturas y manipulan sus cuentas para no declarar los beneficios y de cómo se refugian en paraísos fiscales.

La evasión de tributos de transnacionales y corporaciones es también una de las formas de expoliación y saqueo, que hace cada vez más profunda la brecha entre ricos y pobres.

Naciones Unidas dice que las 225 personas más ricas del mundo poseen una riqueza igual a los ingresos anuales de la mitad de la humanidad. Las tres personas más adineradas poseen bienes por un valor superior al Producto Interno Bruto (PIB) de 48 países. También apunta que la quinta parte más acaudalada consume el 86% de todos los bienes y servicios, mientras que la quinta parte más pobre consume apenas un poco más del 1%.

Los americanos y europeos cada año gastan en alimentos para sus animales domésticos lo suficiente para costear los servicios básicos de salud y nutrición para todos los habitantes del mundo.

Políticas impositivas apropiadas podrían ser un resorte para frenar esa disparidad y propiciar mayor proporcionalidad de las riquezas.

El fisco en cada país sabe esto y más, y tiene para actuar valiosos mecanismos los cuales usan cuando les interesa, pero como las arcas propias también se llenan, muchos políticos se hacen de la vista gorda.

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