Introducción
La formación ciudadana de los individuos ha constituido históricamente una fundamental premisa para el normal desenvolvimiento de la sociedad, sobre todo, desde el momento del surgimiento de las clases y el estado, como una necesidad de regulación de las relaciones entre los individuos y el estado en el marco de los distintos regímenes socio – económicos. Tal formación no podemos verla desvinculada a otros procesos como la educación cívica y la formación de valores, la escuela, como principal centro especializado en el logro de dicha formación se encuentra ante el compromiso, derivado de la exigencia social, de encontrar las vías y métodos para la formación de una adecuada educación cívica y ciudadana en las nuevas generaciones. Tales exigencias sociales, no solo dependen para su cumplimiento, de un trabajo coherente y organizado por parte de los diferentes centros educacionales, sino que se hace necesario tener en cuenta el contexto en que se encuentra la sociedad cubana actual, el que ha servido de marco para el deterioro de la normativas éticas en determinados grupos y sectores de la población. Si bien no podemos desconocer las causas objetivas y subjetivas que conducen al resquebrajamiento de los patrones que constituyen bases de la convivencia social y la formación de valores, no constituyen estos temas el objetivo central de este trabajo, el que intenta centrarse en los aspectos teóricos que fundamentan la relación existente entre la educación cívica y la educación de valores en el proceso de formación ciudadana.
Desarrollo:
Las reflexiones actuales acerca del ciudadano y de su formación, como expresión de las concepciones que se asumen en cuanto al individuo y su relación con la sociedad, constituye una premisa para la fundamentación del proceso de modelación de la formación ciudadana en la sociedad cubana actual, teniendo en cuenta que la noción de ciudadano que estamos rescatando en la actualidad, en el contexto de nuestra sociedad, no rompe con la persona, está en unidad con la dimensión de hombre, con la dimensión humana, es diferente a la connotación que tiene la noción de ciudadano en el pensamiento liberal burgués. Hablamos de ciudadano y de proyecto de vida, de sentido de vida, de felicidad. (Limia. D. M.2004).
Según lo expresado por el Dr. C Antonio Sáez Palmero (2001), “La educación del ciudadano ha sido objeto de las más diversas interpretaciones a lo largo de la historia de la civilización, y ello ha dependido del prisma filosófico a través del cual se ha visto, pero no siempre se ha tenido en cuenta un enfoque objetivo, consecuente, que tome como punto de partida el análisis de las condiciones que ofrece la sociedad para el progreso del individuo, el grado de desarrollo de la conciencia y la actividad”. (1)
Estas consideraciones obligan a profundizar en los distintos niveles de análisis del concepto de ciudadano, las dimensiones que tipifican el proceso de su formación en correspondencia con el tipo de socialidad reflejada en cada etapa del desarrollo social.
De acuerdo con la opinión del Dr.C Miguel Limias David (2003), para analizar una concepción de ciudadano y de su formación, es necesario tener en cuenta 3 aspectos esenciales:
- Las características esenciales de la relación individuo- sociedad e individuo- estado en cada sociedad (el tipo de socialidad que la caracteriza), lo que se expresa en la especificidad de la participación de los sujetos en la vida pública.
- La especificidad del poder público, lo que se expresa en los fundamentos sociales, el programa ideológico – cultural en que se inspira, los valores que promueve y defiende, así como el contexto interno y externo en que se desenvuelve.
- Las cualidades concretas, condicionadas y estructuradas históricamente, de los sujetos en la participación política. (2)
El análisis de cada uno de estos momentos, en correspondencia con los factores socioeconómicos y políticos que lo condicionaron posibilita la comprensión de la naturaleza y rasgos esenciales del concepto de ciudadano y de su formación.
Coincidimos con Limia. D. M.2004 (3) que el concepto de ciudadano, desde nuestro proyecto social, desde nuestra ideología, significa la participación consciente y voluntaria en la vida política, la inmersión en esa vida política y el compromiso con ella en un sentido amplio, incluyente, a partir del interés común y la subordinación común y consciente a un fin jurídico, ético y político, otros investigadores como la Dra. Regina Venet.(2003) (4), entiende por formación ciudadana, el “Proceso continuo y sistemático de apropiación individual de un sistema de saberes y valores que determinan la posición vital activa y creativa del sujeto social e individual ante la vida pública y se expresa en las relaciones que establece en los espacios de convivencia”.
Concepciones teóricas como las anteriores constituyen el patrón fundamental a seguir a la hora de medir y constatar los niveles de formación de la ciudadanía.
Es precisamente la educación la vía fundamental para la materialización de dichos postulados en la realidad social, constituyendo líneas de trabajo en todos los niveles de enseñanza. Una de esa líneas de trabajo la constituye la integración a los currículos académicos a nivel primario y secundario de la asignatura Educación Cívica, la que expresa el desarrollo consciente, alcanzado en la educación de valores, la preparación patriótica y político ideológica, así como la conciencia económica y jurídica que se requiere en las actuales condiciones por las que transita el mundo y de forma específica nuestro país.
Es la Educación Cívica, como asignatura, parte sustancial del proceso de formación de la personalidad de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, en el que la asignatura cumple una importante tarea al contribuir a la formación y/o desarrollo de sentimientos, cualidades, valores y hábitos de conducta ciudadana en los alumnos para la defensa y el disfrute de la libertad y de la justicia social, el ejercicio de la responsabilidad ciudadana y la solidaridad desde edades tempranas permitiendo a las nuevas generaciones desarrollar una formación ciudadana acorde a los principios de la sociedad socialista.
Tomando en cuenta la relación existente la meta a alcanzar, “la formación ciudadana” y una de las formas de alcanzarla: la “Educación Cívica” podemos inferir que el proceso de formación ciudadana comienza cuando se comprende la necesidad de una correcta educación ciudadana a partir de la formación de intereses y motivaciones que muevan el comportamiento ciudadano sobre la base de un sistema de valores.
Educar en el civismo significa desarrollar la capacidad para captar o percibir los problemas sociales como propios, incorporándose a su solución con eficiencia y conciencia de sus deberes y derechos ciudadanos, por lo que la asignatura Educación Cívica “… es la encargada de la instrucción del ciudadano y orientación de su práctica a partir de los deberes y derechos que el mismo posee en una comunidad histórico concreta, lo que actúa como reguladora de la convivencia ciudadana, fundamentada moral y legalmente" y su perfeccionamiento necesita de un sistema de valores que en calidad de reguladores integrales de la conducta, caractericen el comportamiento y la actividad ciudadana en la sociedad.
Son precisamente los valores de cada ciudadano los que demuestran la existencia de una correcta integración de la educación cívica en la formación ciudadana, pues son estos los que influyen en la formación de una conducta responsable del individuo ante la sociedad. Para demostrar esta correcta integración tendríamos que analizar desde los valores como se pone de manifiesto dicha relación, definiendo inicialmente:
¿Qué son los valores?
Los valores son normas, ideales y principios de acción que constituyen un medio de orientación y regulación de la actividad humana como expresión del reflejo valorativo de la realidad.
Son normas o reglas de conducta expresadas en el modo con que las personas gobiernan su vida, dirigen sus acciones, está muy vinculado al orden que impone la sociedad. El individuo en su desarrollo va conformando su propio código moral, éste nace de su propia vida, de sus interrelaciones, es fruto de la época en que se desenvuelve y puede arrastrar taras e imperfecciones del pasado.
Son ideales porque el individuo busca o trata de acercarse a un modelo o prototipo de perfección o medida en la intención de realizar acciones o formarse en juicio de hacia donde conducir sus fuerzas en la realización de una obra, esto puede conducir a los hombres a emprender acciones progresistas, revolucionarias sin límites constituyendo paradigmas de perfección humana. También pueden conducir a todo lo contrario, a desarrollar modelos negativos que limitan el ascenso hacia el progreso social.
Son principios porque es guía fundamento de conducta, generalización que caracteriza los miembros de una sociedad.
Se orientan a un fin determinado, desarrollando acciones esta actividad dará como resultado nuevos conocimientos, habilidades y convicciones de ahí que se reafirme la función sociológica y gnoseológica, jugando un papel importante las motivaciones, los sentimientos y las valoraciones en su actuar.
Son esas normas, principios e ideales los que son establecidos por la sociedad, tomando como referencia el modelo de ciudadano a formar, siendo a la vez el principal objetivo de la Educación Cívica en los diferentes nivele de enseñanza.
Conclusión:
La educación cívica y la educación en valores constituyen el núcleo esencial de la formación ciudadana pues deben de reflejar en la formación de la personalidad del individuo su identidad social, su responsabilidad social, su convivencia y su participación de acuerdo a las normas del modelo social que se construye.
Referencias Bibliográficas:
- Sáez, Palmero, A.- Historia de la Educación Cívica en Cuba. Tesis de Doctorado. Camagüey, 2000. P.5
- Limias, David, M.- ¿Cómo se forma un ciudadano? En revista Temas No 36. Oct- Dic. 2003. Pág.61.
- Limia, D. M. “¿Cómo se forma un ciudadano? En revista Temas No 35.Pág.62.
- Venet, R. Estrategia educativa para la Formación Ciudadana de los escolares de primer ciclo desde la relación escuela – comunidad. Tesis en opción al Grado científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Santiago de Cuba, 2003. Resumen, Pág.8
Bibliografía:
- ARIAS HERNÁNDEZ, CARMEN LUISA. (1998) La Educación Cívica, una ventana abierta a la comunidad. /Carmen Luisa Arias Hernández, /Camilo Rodríguez Noriega.—En : Revista Iberoamericana de Pedagogía.—México: Ediciones CIDE. Año 2 Vol. 5 mayo – julio de 1998.
- _________________________________. (1998) La identidad de la Educación Cívica, una propuesta a necesidades prácticas. / Carmen L. Arias Hernández / Camilo Rodríguez Noriega. En Revista Iberoamericana de Pedagogía.—México: Ediciones CIDE. Año 2, Vol. 6 octubre – diciembre de 1998.
- COLOMER VIADET, ANTONIO. (1979) Educación Ética y Cívica. Séptimo Curso de E.G.B. —Madrid, España. —Editorial bruño, 1979.
- ¿Cómo se forma un ciudadano? / Rafael Hernández... et / al. /.—En Revista Temas No.35. —Ciudad de La Habana, octubre-diciembre de 2003. Nueva época
- Dialéctica de la Educación Cívica. Colectivo de autores del Dpto. de Marxismo –leninismo del IPE Nacional.-- Revista Educación Año XX No.76, ene-mar de 1990.
- Educación Cívica. Noveno grado. Libro de Texto.— Daysi Laguna Vila ... /et al ./.— La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1994.
- Colectivo de Autores. Lecciones de Educación Cívica para maestros. Editorial Pueblo y Educación. La Habana 2006.
- Buxarrais, Ma Rosa.- (1998) La formación del profesorado en educación en valores: Propuesta y materiales. Editorial Desclée Brouwder, S.A.Sáez, Palmero, A.- Historia de la Educación Cívica en Cuba. Tesis de Doctorado. Camaguey, 2000.