
Gobernaba entonces Manuel Urrutia Lleó, un antiguo magistrado que presidió el tribunal que había tenido una actitud positiva en el juicio contra los expedicionarios del Granma, acción que influyó mucho en la decisión de los combatientes de la Sierra al proponerlo para la más alta magistratura de la nación cuando la Revolución triunfase.
Desvinculado de los partidos políticos, parecía el hombre idóneo para regir los destinos del país. Ya en el Palacio Presidencial, el antiguo magistrado no solo mostró una ineficiencia total al frente del gobierno, sino que constituyó un freno al avance del proceso revolucionario iniciado el primero de enero de 1959, amén de su alineamiento junto a los elementos más retrógrados que existían en el propio Consejo de Ministros.
Las leyes que la Revolución demandaba y el pueblo esperaba, continuaban engavetadas. Fue entonces que los ministros que procedían de las filas revolucionarias le plantearon a Fidel la necesidad de su presencia en la jefatura del gobierno.
Fue así que el 17 de febrero de ese mismo año Fidel asumió el cargo de Primer Ministro. Apenas unas semanas después se proclamaba una de las más importantes leyes de la Revolución: La Reforma Agraria, a la que siguieron otras tantas que culminaron, una vez nacionalizados los medios fundamentales de producción, con la proclamación del carácter socialista de la Revolución.

Carlos Baliño nació el trece de febrero de 1848 en el municipio de Guanajay provincia de La Habana. Desde temprana edad mostró sus dotes de escritor y poeta. Sus trabajos expresan amor por la justicia y la libertad.
En 1869 marcha a Estados Unidos donde aprende el oficio de tabaquero y escogedor. Como obrero, organiza a sus compañeros para enfrentar a la voracidad de los patrones explotadores.
En la nación norteña dedica todas sus energías a la lucha por la independencia de Cuba. Organiza los clubes de cubanos que apoyarán la obra revolucionaria que desarrolla José Martí y junto a él constituye, en 1892, el Partido Revolucionario Cubano. Con la independencia regresa a Cuba y funda el club “De propaganda Socialista”.
En 1905 el Partido Obrero adopta el programa socialista redactado por Baliño y toma el nombre de Partido Obrero Socialista de Cuba. “Carlos Baliño simboliza el enlace directo entre el Partido revolucionario Cubano de José Martí y el Primer Partido Comunista de Cuba”, sentenció nuestro Comandante en jefe Fidel Castro Ruz al referirse a tan digno cubano.
Baliño vibró de entusiasmo con el triunfo de la Revolución de Octubre y a ella dedica artículos y poemas. En 1925 funda junto a Julio Antonio Mella el Partido Comunista de Cuba.
Carlos Baliño no solo sobresalió por el trabajo realizado tanto en la Guerra del 95 como en las primeras décadas del siglo XX, también brilló por su rol de miembro fundador del primer Partido Comunista. Fue, además, un hombre de fecunda actividad periodística.
Siendo muy joven colaboraba ya con poemas y artículos en las publicaciones El Fénix, El Alacrán y La Crítica, de Guanajay, que en aquella época pertenecía a la provincia de Pinar del Río. Fue también alumno de pintura en la Academia San Alejandro y con apenas 21 años, forzado a abandonar los estudios, se trasladó a los Estados Unidos.
En Norteamérica vivió en Cayo Hueso, Tampa, Nueva York y Nueva Orleáns. En Cayo Hueso fue redactor del periódico La Tribuna del Pueblo y en 1897, hallándose en Tampa, colaboró en la fundación de La Nueva República.
Con la instauración del la república, su palabra y su pluma denunciaron las injusticias económicas, al tiempo que sus textos en La Voz Obrera, órgano del Partido Obrero Socialista, apoyaban el acontecer revolucionario en la Rusia de 1905.
Publicó por aquellas fechas Verdades Socialistas (1905), que en nueva edición apareciera en 1941 bajo el título Verdades del Socialismo, prologado por Blas Roca. En 1964 se editó una compilación de los Documentos de Carlos Baliño, y en años posteriores su vida y su obra han sido objeto de variados textos de análisis crítico bajo el prisma contemporáneo.
Carlos Baliño colaboró también en El Productor, El Obrero Cigarrero, Justicia y Lucha de Clases, siendo director de este último. Trabajó también para la revista Juventud, dirigida por Julio Antonio Mella.
En el periódico Patria, nuestro José Martí definió a su amigo y ardiente patriota independentista como un “hombre de pluma y lengua de oro”.

Su grandeza, la de los seres que viven y mueres por sus ideales, fue expuesta a lo largo de la vida de esta mujer. Pereció Clodomira Acosta Ferrals ahogada por los sicarios del régimen el 17 de septiembre de 1958, seis días después de ser apresada, víctima de una delación.
Aún cuando fue torturada hasta la saciedad, de los labios de la manzanillera no pudieron arrancar ni una palabra.
Mensajera incondicional, aguerrida protagonista de innumerables hazañas, fue un valioso enlace entre la Columna Uno José Martí, dirigida por el Comandante en Jefe Fidel Castro, y los demás refuerzos del Ejército Rebelde durante la lucha insurreccional.
En febrero de 1958 le encomiendan contactar con la jefatura de los guerrilleros alzados en el Escambray. En abril sería responsable de trasladar a La Habana la orden escrita por Fidel para desencadenar la Huelga de Abril.
Aunque campesina analfabeta, poseía inteligencia y perspicacia naturales, armas que empleó para burlar las trampas de la tiranía desde su incorporación con 20 años de edad al Ejército Rebelde.
Delgada y pálida narran los escritos que era Clodomira, a quien no le faltaba temple para imponerse. En dos ocasiones resultó prisionera de los soldados del régimen, sin embargo, esto no le impidió aventurarse dentro de las instalaciones batistianas si con ello conseguía cierta ventaja para los rebeldes.
En una ocasión Fidel tenía necesidad de enviar urgentemente unos documentos, pero se había prohibido por el mando rebelde el tránsito por carretera. Clodomira es la encargada de llevar a cabo esa difícil misión, ella atravesaría las líneas enemigas repletas de soldados y con el ardid de que tenía la mamá enferma de muerte y le urgía arribar a Manzanillo, convenció al jefe del cuartel y la envió en un jeep.
Si bien los últimos momentos de su vida transcurrieron de manera abrupta, Clodomira fue incapaz de traicionar la causa en la que creía, en la que volcó la fuerza de su pasión, voluntad y sacrificio.
Muchas de las delegaciones y bloques de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC)llevan el nombre de esta indomable mujer, de la que todas nos sentimos orgullosas.

Julio Antonio Mella aparece inscrito en el Registro Civil como Nicanor McPartland. En su niñez visitó varias veces a Nueva Orleáns (Estados Unidos) en compañía de su madre. Hizo la primera enseñanza en varios colegios católicos en la capital. En la Academia Newton fue alumno del poeta mexicano Salvador Díaz Mirón. Con el propósito de estudiar la carrera militar viajó a México alrededor de 1920. Regresa de inmediato a Cuba. Obtiene el título de Bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río (1921). Ese mismo año matricula Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana.
Sus primeros trabajos periodísticos aparecieron en la revista universitaria Alma Mater (1922-1923), de la que fue administrador. En enero de 1923 es líder de la lucha estudiantil por la reforma universitaria. Funda la Federación de Estudiantes Universitarios. En octubre de 1923 organiza y dirige el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, y en noviembre inaugura la Universidad Popular “José Martí”, con el propósito de impartir instrucción política y académica a los trabajadores y de vincular la Universidad “con las necesidades de los oprimidos”.
Fue director y redactor de Juventud (1923-1925), fundador de la Liga Anticlerical (1924) y de la sección cubana de la Liga Anti-imperialista de las Américas (1925). Funda el Instituto Politécnico "Ariel" junto con Alfonso Bernal del Riesgo en 1925. Es el primer secretario de organización que tiene el Partido Comunista de Cuba y uno de sus fundadores (1925).
Fue expulsado de la Universidad de la Habana. Detenido, se declara en huelga de hambre. El Comité Pro-libertad de Mella inicia una campaña para liberarlo, la presión nacional e internacional se hace sentir, y se le libera el 23 de diciembre de 1925. A principios de 1926 embarca rumbo a Honduras.
En México se vincula al movimiento revolucionario continental e internacional. Colabora en los periódicos Cuba Libre, El Libertador, Tren Blindado, El Machete y Boletín del Torcedor (este último de La Habana). Pronuncia conferencias, publica críticas sobre el muralismo mexicano.
En febrero de 1927 asiste al Congreso Mundial contra la opresión colonial y el imperialismo, celebrado en Bruselas. Participa en la Liga Campesina Nacional de México. Sostuvo una polémica con Víctor Raúl Haya de la Torre, sobre la significación política del APRA.
De Bruselas viaja a Moscú, donde participa en el Congreso de la Internacional Sindical Roja. Miembro del Comité Central del Partido Comunista de México, lucha por la reforma agraria, por la nacionalización del petróleo y en las huelgas de los mineros. Funda varias organizaciones antimperialistas, estudiantiles y campesinas. Con Leonardo Fernández Sánchez y Alejandro Barreiro organiza la Asociación de los Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos, ANERC (1927).
Entre los trabajos que dejó inéditos se encuentra "Hacia dónde va Cuba". Utilizó los seudónimos Cuauhtémoc Zapata, Kim (El Machete), y Lord McPartland.
Murió asesinado por órdenes del dictador cubano Gerardo Machado.