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ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ

CENTRAL DEL PARTIDO

COMUNISTA DE CUBA


La Habana, viernes 23 de abril de 2010. Año 14 / Número 113


El tributo y su evolución


SILVIA MARTÍNEZ PUENTES


Qué se gasta, para qué se gasta y cuánto se gasta, son preguntas claves que a diario debemos hacernos para evaluar el desempeño de una economía, ya sea doméstica, empresarial, estatal. Nadie, en el hogar, en la fábrica, en el país, puede gastar más de lo que gana.


Si bien los egresos del presupuesto estatal benefician a toda la sociedad, los ingresos que lo nutren salen del aporte, dígase productividad, eficiencia, impuestos, de cada ciudadano; son ellos quienes ensanchan sus potencialidades, lo hacen crecer y ser saludable. La suma de esas individualidades forman la cuenta madre de la sociedad.


Una empresa que no genere dividendos por bajos rendimientos y que además en ella laboren más personas de las necesarias, es un contrasentido económico; igual sucede cuando en un hogar de cinco personas en edad productiva solo trabajan dos, porque el resto desdeña las ofertas de empleo y vive al amparo de mamá y papá.

Ambas conductas gravitan sobre la economía empresarial y doméstica, pero también sobre toda la sociedad.


DE LO SIMPLE A LO PROFUNDO


Pero el presupuesto, como Ley de una nación, en el caso de Cuba amparado por el Decreto Ley 192 de 1999, va más allá. Para José Martí, "¼ son la vida cierta de los pueblos, el eje a cuyo rededor todos los demás actos del país se mueven y sujetan. Las irregularidades de los presupuestos son los disturbios de la hacienda y las dificultades prácticas producen el malestar y el descontento en la nación."

Es el cálculo anticipado o estimación de gastos y de recursos financieros necesarios para acometer los objetivos y compromisos del sector público y satisfacer las necesidades sociales.


Cuando los recursos son inferiores a los gastos, el presupuesto será deficitario, si son iguales está en equilibrio y si los ingresos superan los gastos hay un superávit. El déficit presupuestario, en general, puede provocarse por diversas situaciones, como el azote de un huracán o una profunda sequía, ambos generadores de pérdidas millonarias.


El presupuesto debe responder a una política presupuestaria común, bajo condiciones de adecuado control y con tal flexibilidad que asegure responder a los imprevistos. Asume los ingresos y egresos correspondientes a un año (ejercicio fiscal), que en la generalidad de los países se considera año natural, aunque hoy día existe la práctica de elaboraciones presupuestarias plurianuales, por lo general por tres años.

Las evaluaciones del gasto del presupuesto, vital en el control económico, se realizan con el propósito de comprobar si los recursos asignados fueron empleados en los fines aprobados (eficiencia), y para los objetivos previstos (eficacia).


INGRESOS TRIBUTARIOS Y NO TRIBUTARIOS


El presupuesto estatal cubano está conformado por el presupuesto central, el destinado a la Seguridad Social y los presupuestos provinciales y el del municipio especial de Isla de la Juventud. El mismo se nutre de ingresos tributarios y no tributarios. Los primeros (tributos y multas por impago de impuestos) se obtienen a través de la exigencia de cargas a los ciudadanos por parte del Estado. La Ley No. 73 del Sistema Tributario regula lo relacionado con los 11 impuestos, 3 tasas y una contribución (a la Seguridad Social) vigentes en el país.


También en nuestro caso los no tributarios se adquieren por la acción del Estado en el suministro de bienes y servicios públicos, transferencias, depreciación, aporte por el rendimiento de la inversión estatal, dividendos, ingresos brutos de unidades presupuestadas, confiscaciones, donaciones y multas por contravenciones.


Como práctica, su elaboración comienza con el diseño de escenarios para dictar lineamientos y directivas de política fiscal y económica, y ocurre entre abril y mayo del año precedente. Los anteproyectos, confeccionados desde las unidades de base con participación de los trabajadores, son sometidos a evaluación, negociación y consolidación. La elaboración concluye en noviembre, se presenta al Consejo de Ministros y en diciembre es aprobado por la Asamblea Nacional.


El empleo estricto y eficiente de los ingresos asegura el bienestar económico y social del país y el poder financiar el sistema de salud, educación y otros servicios sociales, ofrecidos gratuitamente y de forma universal.


Cuando dejamos de pagar o somos morosos en abonar el impuesto o no rendimos todo cuanto se espera de nosotros en el puesto de labor, estamos, aun sin proponérnoslo, restando posibilidades a nuestro propio bienestar y al de la sociedad. Querámoslo o no, impuestos y trabajo, han sido reglas ineludibles para el desarrollo de la sociedad en todos los tiempos, y Cuba no es una excepción.

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