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ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ

CENTRAL DEL PARTIDO

COMUNISTA DE CUBA


La Habana, miércoles 21 de abril de 2010. Año 14 / Número 111


El tributo y su evolución


Dime cuál es su sistema fiscal y te diré quién es


SILVIA MARTÍNEZ PUENTES

silvia.mp@granma.cip.cu


Según dicen, cuando se conoce el sistema fiscal de un país, se sabe de qué tipo de sociedad se habla.

fiscal

Suficiencia, equidad y eficiencia, al decir de expertos, aseguran una imposición óptima y con mejor recaudación.

Esa necesaria coherencia se logra con una administración eficiente y adecuado reparto de la carga impositiva, según especialistas del centro de estudios del Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba (CECOFIS).

Hay equidad cuando los contribuyentes perciben que el sistema tributario es justo; ello asegura aceptación y cumplimiento voluntario.

Es necesaria, además, una multiplicidad impositiva con eficacia recaudatoria, adecuados ajustes entre el impuesto y la renta nacional; gravamen igual a personas con igual situación y desigual con situaciones diferentes y evitar los excesos de gravamen.

Pero de lo que los ilustrados internacionales dicen sobre impuestos y lo que realmente se hace, hay un gran trecho, aunque como en todo, el traje debe ser a la medida, en este caso económica.

Entre países la diferencia en el nivel tributario general es apreciable. Por ejemplo, la recaudación impositiva representa casi un tercio del PIB de los Estados Unidos y en Suecia, se acerca más a la mitad. Existen a su vez notables divergencias en los métodos de recaudación, las tasas y en la definición del llamado mínimo imponible.

América Latina carece de un modelo tributario ajustado a sus características; incluso algunos especialistas consideran se imita al de naciones desarrolladas con personal nada adiestrado para ello. No existe en la región un control de la imposición directa sobre rentas y patrimonios, por lo regular con bajas recaudaciones de los ingresos, su mayor debilidad. Especialistas en el tema apuntan a la necesidad de ampliar las bases impositivas con mayor control y menos privilegios injustificados.

La evasión y la elusión generalizada afectan, no solo la suficiencia del sistema con pérdidas importantes de recursos, sino también la equidad en la mayoría de los países latinoamericanos. Los sistemas tributarios están concebidos solo para unos pocos y otros muchos los evaden.

La concentración del ingreso y de la recaudación, economía informal, y la existencia de regímenes especiales que favorecen la fuga de capital, tipifican el escenario de la región, aunque con marcadas diferencias entre un país y otro. Se conoce de los esfuerzos de gobiernos como Brasil, Chile y Argentina por una correcta política fiscal.


Entre el 30 y el 40 % de los impuestos que deberían recaudar los países en desarrollo terminan en paraísos fiscales. Así se expresa en el libro La gran evasión: el verdadero escándalo de los paraísos fiscales, del periodista francés Xavier Harel, del diario financiero La Tribune. Pero el problema también afecta a las naciones industriales, —según declaró a IPS el periodista galo, texto aparecido en la Web—, en Francia solo cuatro de las 40 mayores empresas cumplen con el pago del impuesto de 33 % sobre las ganancias corporativas.

Harel cita en sus declaraciones una investigación de Simón Peck, académico que estudia la evasión fiscal en el comercio entre África y Estados Unidos, quien revisó registros aduaneros estadounidenses y halló, por ejemplo, secadores de pelo vendidos a Nigeria a 3.800 dólares por unidad o reproductoras de casetes a 1 400 dólares, o neumáticos exportados a Ghana que costaban 3 300 dólares cada uno. Increíble, ¿verdad?


Luis Ordóñez Golcavez, en su artículo publicado en Internet, Los paraísos fiscales, explica que los "países se aferran a su soberanía fiscal y, por lo tanto legislan basándose en sus propios criterios políticos, económicos, sociales o territoriales, importándole poco o nada lo que sus vecinos hagan".


Las notables diferencias existentes en algunos países —acota— han conllevado a estos a convertirse en refugio o elección preferente para colectivos de personas con altos ingresos, o colectivos con ingresos de dudosa procedencia, o para empresas que buscan maximizar sus beneficios a costa de disminuir sus contribuciones al erario público.

Los ciudadanos dudan de la justicia del sistema tributario cuando no existe una adecuada administración, los impuestos incluyen a todos los contribuyentes, se favorece la evasión; o cuando se carga más el consumo —que involucra a toda la sociedad— que a la renta o el patrimonio, aplicable según ingresos o al de mayor poder económico.

El nexo entre reforma fiscal y comportamiento de la economía pondera la eficiencia económica y en ese entendido la estructura fiscal debe estar sustentada sobre tres grandes tributos: el impuesto personal sobre la renta, sobre el beneficio de las sociedades y sobre el volumen de ventas.

Los sistemas tributarios deben facilitar la correcta declaración de los contribuyentes, asegurar mejor gestión administrativa y evitar la evasión y elusión de los impuestos. Por tanto, para asegurar participación y recaudación, el sistema tiene que ser simple, eficiente y justo.

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