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ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ

CENTRAL DEL PARTIDO

COMUNISTA DE CUBA


La Habana, viernes 13 de agosto de 2010. Año 14 / Número 226


Los tributos y su evolución


Como espejo de la sociedad


SILVIA MARTÍNEZ PUENTES


Cuando se le sigue el rastro a los impuestos en la Cuba prerrevolucionaria salta a la vista el grado de dependencia económica y política, primero a España y después a Estados Unidos. Los impuestos son como espejo de la sociedad y en su evolución está reflejada también la historia de Cuba.

Muchas leyes y regulaciones establecidas por la Metrópolis tuvieron vigor hasta avanzado el siglo XIX y respondían a los intereses de los comerciantes, el clero y a la Corona. En ese tiempo prosperaron en Europa la compra y venta de mercancías para lo cual el oro y la plata eran utilizados como monedas de cambio.


El comercio colonial estuvo sometido al control estricto en puertos, rutas, y buques. En los protectorados se aplicaron impuestos de un 5% a las mercancías importadas y exportadas; los empleados civiles abonaban la mitad del sueldo cobrado en el primer año de trabajo; toda transacción fue gravada; los misioneros aportaban un 5% de la ganancia, e igualmente fueron gravados los artículos de primera necesidad para construir y mantener la flota naval española, así como el tabaco y el aguardiente. La iglesia asignaba impuestos a frutas, vegetales y a
las crías de ganado. La presión fiscal creció con el empuje de la ganadería, el tabaco y el azúcar.


LA INTRUSIÓN DE LOS VECINOS DEL NORTE


En la etapa republicana la intrusión de los vecinos del norte trajo consigo la renta de aduanas y la contribución industrial y comercial. En 1908 se promulgó la ley de impuestos municipales y por vez primera tuvieron capítulo aparte los procedimientos de recaudo y aplicación de multas a los evasores del fisco. Entrada la década del 40 se instaura el impuesto sobre la renta y se gravan así sueldos, salarios, retribuciones, pensiones, honorarios e ingresos personales superiores a 1 000 pesos.


Con el pretexto de hacer avanzar obras públicas o para el pago de ayudas financieras, proliferaron las disposiciones relacionadas con las cargas tributarias, las cuales respondían a intereses del congreso, de los gobiernos provinciales y municipales.

El tributo popular engrosaba los bolsillos de los gobernantes de turno mientras se expandía por toda la geografía cubana el abandono, la insalubridad, el analfabetismo, y se accedía a un bien público a cambio del voto personal y de la familia en las fraudulentas elecciones.


UNA FORMA DIFERENTE DE CONTRIBUCIÓN


A partir de enero de 1959, las transformaciones económicas barrieron con la dependencia, el latifundio burgués y fue nacionalizado el gran capital extranjero. El Estado asumió el papel protagónico en el desarrollo socio-económico, y con ello benefició a la población de menos ingresos.

En el lapso de 1967 a la década del 80 se redujo sensiblemente la acción fiscal en términos de impuestos dada la desaparición de las relaciones monetarias mercantiles, ante el predominio de la propiedad estatal y la transferencia de ganancias de las empresas al presupuesto.


En ese periodo solo fueron emitidas disposiciones legales de carácter específico sobre el tratamiento impositivo de determinados sectores, entre ellas la aplicación de elevados gravámenes a las utilidades transferidas al exterior y rebajas a los préstamos recibidos.

Se aprobaron las Leyes 998 y la 1213, la primera dirigida a eliminar el estímulo a la inversión privada, y la segunda simplificó el sistema tributario para suprimir impuestos sobre las empresas estatales, la población y de gran parte del sector privado.


En 1975, para asegurar mayor eficiencia, se estableció un mecanismo de dirección y planificación de la economía, se implantaron relaciones monetario-mercantiles, y se designó al extinto Comité Estatal de Finanzas, para controlar y ejecutar la política financiera del Estado.

Aparecieron entonces nuevos impuestos. En 1981 se emitió el Decreto Ley No. 44, aplicable a las empresas estatales, a las unidades presupuestadas y a las organizaciones políticas y de masas. Además, por el Decreto Ley No. 50 sobre asociación económica entre entidades cubanas y extranjeras, tal y como quedó modificado por la Ley No. 77 de 1995, se estableció un régimen especial de impuestos para la inversión extranjera en el país.


Las transformaciones financieras que se desarrollaron en Cuba en la década de los 90 tuvieron entre sus matices, la reforma general del sistema tributario, aprobándose en agosto de 1994, la Ley 73 sobre Sistema Tributario que se encuentra vigente en la actualidad. Su aprobación estuvo precedida de una amplia discusión en los colectivos de trabajadores, los Parlamentos Obreros.


El sistema tributario cubano que se establece en la Ley 73 está conformado por 11 impuestos, 3 tasas y una contribución.


Esta Ley surge, entre otras cuestiones, para propiciar el saneamiento financiero del país, contribuir a la recuperación económica, favorecer los elementos indispensables de justicia social, con mayor protección a las capas de más bajos ingresos. Desde su promulgación ha tenido por objetivo actuar como instrumento regulador y de control de la economía.


De modo que a través de los años, los impuestos han ido dejando su huella en la historia económica, política y social cubana sin perder interés o actualidad.

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