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ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ

CENTRAL DEL PARTIDO

COMUNISTA DE CUBA


La Habana, viernes 25 de junio de 2010. Año 14 / Número 177


Algo más sobre los impuestos


La historia de los impuestos es tan antigua como la sociedad misma. En la medida en que los grupos humanos se han organizado en comunidades independientes, han establecido diferentes tipos y formas de impuestos para cubrir las necesidades de la vida en comunidad.

Un impuesto es una contribución que se establece por ley para que los ciudadanos y las entidades aporten al Estado, mediante un pago en dinero o en especie, para beneficio de la colectividad. Los impuestos son la base principal que sustenta los gastos del Estado.


Desde tiempos bíblicos, en el contrato matrimonial, "tanto en la prosperidad como en la adversidad," no se incluía el adulterio. Al igual que el matrimonio, la relación política del ciudadano y el Estado también está basada en un contrato "tanto en la prosperidad como en la adversidad". Además, como en un matrimonio, existen ciertos pecados hacia los cuales la tolerancia no es aceptada.

Como ya hemos dicho, los impuestos tienen muchas formas de clasificación:


Los impuestos directos son aquellos que recaen directamente sobre la persona, empresa, sociedad, etc. Entre estos encontramos: los impuestos a la renta, al enriquecimiento, o aquellos que se cobran por trámites personales como la obtención de documentos, pagos de derechos y licencias, etcétera.


Los impuestos indirectos, de otra parte, se les imponen a bienes y servicios y a las transacciones que se realizan con ellos; es decir, las personas, indirectamente, a través de la compra de bienes y servicios, pagan el impuesto, aun cuando el Estado no lo cobra directamente a estas. Los impuestos indirectos, entonces, se aplican en la compra y venta de bienes y servicios, y al realizar otro tipo de transacciones comerciales como la importación de bienes (por ejemplo, traer bienes desde otros países al país). Un caso típico es el impuesto al valor agregado (IVA).


Impuesto sobre el Valor Agregado o Añadido (IVA): se aplica a artículos vendidos, y según el producto, varía la carga impositiva.

Para que tengamos una idea: en España es del 16%. En Guatemala es del 12%. En México, por ejemplo, aumentó del 15% al 16% (excepto las franjas fronterizas (norte y sur de México) que aumentó de 10% a 11%). En Argentina es del 21% (con algunas pocas excepciones en algunos productos). En Chile y Perú es de un 19%. En Paraguay es el 10%, en Ecuador el 12% y en El Salvador es del 13%.


No hablaremos hoy de las empresas. Como concepto generalizado, los impuestos son cantidades de pago que se exigen obligatoriamente por ley y que se fundamentan en hechos que demuestran la capacidad económica de los ciudadanos. La capacidad económica o de pago es un principio fundamental basado en criterios de equidad, de justicia distributiva y, conforme con él, una mayor capacidad económica supone una mayor capacidad para atender las cargas públicas.


Esa capacidad económica de cada ciudadano se manifiesta de distintas formas, bien a través de la riqueza que posee (patrimonio), bien de los ingresos que obtiene (renta) o de los consumos que realiza. Por ello, los distintos impuestos existentes recaen sobre alguno de esos tres tipos de capacidad de pago de las personas.


Desde luego, hay ciudadanos que tratan de evadir esa responsabilidad. Por eso en casi todas las legislaciones tributarias se determina la evasión fiscal, evasión tributaria o evasión de impuestos como una figura jurídica consistente en el impago voluntario de tributos establecidos por la ley. Es una actividad ilícita y habitualmente está contemplada como delito o como infracción administrativa.


¿Qué medidas se deben tomar para controlar la evasión?


Muchos expertos tributarios consideran necesario hacer el sistema tributario más sencillo, flexible y entendible para que los contribuyentes, puedan cumplir sus obligaciones sin mayores dificultades. Otra forma es mediante la utilización de sistemas modernos de información en los procesos de fiscalización, lo que permitiría agilizar investigaciones en la búsqueda de evasores, logrando resultados positivos en el corto y mediano plazo, e implica a su vez la reorganización y redefinición de las funciones de las instituciones encargadas de la administración tributaria que cause un impacto positivo en la sociedad. También se podría pensar en involucrar a la ciudadanía para que de una u otra forma denuncie los comportamientos evasores, ofreciendo alguna clase de estímulos.


Hay países como Estados Unidos que persiguen la evasión fiscal implacablemente por el perjuicio que puede causarle al sistema económico y han instituido incluso recompensas financieras para aquellos ciudadanos que reporten información a los Departamentos de Rentas en los estados sobre una violación de la ley de impuestos. En los anuncios públicos en La Florida se dice: "se garantizará la confidencialidad a la hora en que el Departamento investigue la información que nos proporciona sobre un individuo o negocio que pueden eludir o violar las leyes de la Florida en materia de impuestos. Cuando se comunique con el Departamento para informar una violación fiscal, por favor esté preparado para proporcionar información sobre la empresa, el tipo de violación y fecha en que esta ocurrió".


Por supuesto, ese no es el comportamiento ético en la mayoría de los países desarrollados. Hay numerosos informes que exponen el escándalo de un sistema fiscal mundial que permite a los más ricos del mundo eludir sus responsabilidades, mientras condena a los más pobres a un desarrollo raquítico, incluso a la muerte prematura.


Todos hemos oído hablar de famosos y empresas que ocultan sus beneficios en paraísos fiscales, es decir, territorios con leyes fiscales muy favorables para el establecimiento de la residencia legal de personas físicas o jurídicas, con el fin de pagar menos impuestos; también mucho se expresa sobre tramas de corrupción formadas por empresas que falsifican facturas y manipulan sus cuentas para no declarar los beneficios.

Según denuncia la red de justicia fiscal, por este miserable comportamiento, las corporaciones multinacionales, que dedican su poder a eludir el pago de impuestos, provocarán efectos devastadores para millones de seres humanos en los países en desarrollo. La situación será crítica. Se calcula que la evasión fiscal habrá provocado la muerte de 5,6 millones de niños en los países en desarrollo entre 2000 y 2015. Son 1 000 niños al día. Más de la mitad ya han muerto.

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