Mi casa es mi escuela

Hemos reiniciado el curso escolar en condiciones especiales.  Todos han incorporado a los uniformes escolares un indispensable aditamento para poder ir a la escuela: el nasobuco. Otra parte, no ha podido alcanzar el sueño de asistir al aula. Sin embargo, han convertido su casa en su escuela.

Te propongo aprovechar esta idea para todos, no solo para quien no puede ir a la escuela, sino también para el que irá menos tiempo.  La vida cotidiana nos lo ha demostrado, si hemos alcanzado resultados en el enfrentamiento a la covid-19, si ya estamos haciendo ensayos clínicos para una vacuna, es porque tenemos a las personas, los médicos y a los científicos preparados, porque estudiaron, aprendieron y saben tomar las decisiones más sabias por el bien de todos.

¿Cómo convertir tu casa en tu escuela?

Lo resumo en cinco ideas clave:

1. No solo se estudia para aprobar o sacar buenas notas.

Es un hecho que muchas veces solo se estudia, cuando tenemos la presión de una tarea o de una evaluación. En ese caso estudiar se nos vuelve una tediosa obligación. ¿Qué ocurriría si pensamos en lo útil que pudieran ser los nuevos saberes para nuestra vida? Prueba a disfrutar ese proceso y sentir satisfacción por los avances que vas logrando. Estudia porque el saber es poder hacer, porque lo que has aprendido nadie te lo podrá quitar y porque estudiar, te hace crecer como persona.

2. Es necesario organizarse

En condiciones normales cuando vas a la escuela debes cumplir un horario, levantarte a una hora, hacer las tareas, ayudar en los deberes de la casa. ¿Por qué ahora abandonas ese horario? Es necesario tener en cuenta que el cuerpo y la mente es más productivo, cuando hay unas horas destinadas al sueño, otras a las comidas, otras al ocio y otras al estudio. Es importante ajustar el horario considerando la programación de las teleclases, e incluir el tiempo necesario para leer y hacer las tareas. Es frecuente que en las vacaciones “se relaje” un poco el horario, pero ya no estas de vacaciones, debes adaptar a tu cuerpo al horario de la escuela. Trata de establecer una rutina que mantenga similitud con tu horario en tiempo de clases.

3. Los libros son el principal medio para aprender

Para aprender necesitas establecer la relación de lo nuevo, con lo que ya sabes. Cuando encuentras esta relación, es más difícil que se te olvide, por eso es muy provechoso que hagas tus propios resúmenes, esquemas y tablas, en lugar de los hechos por otras personas. Para ello tus principales auxiliares deben ser los libros. Trázate la meta de leer tus libros escolares y otros que te recomiendan los docentes. Los libros son hermosos almacenes de cultura. Ellos son la principal fuente de información para que hagas las tareas y actividades de aprendizaje que te orientan tus profesores.

4. Las nuevas tecnologías son una gran oportunidad

Por supuesto, me dirás que esta época no es solo de libros, y estoy de acuerdo contigo. Las nuevas tecnologías vinieron a multiplicar las posibilidades de recibir la información y de comunicarnos con otras personas y han sido una solución en las condiciones actuales para aprender y, a la vez, mantener el distanciamiento personal. La creatividad de nuestros educadores y estudiantes nos ha permitido continuar el curso, contando con recursos como: teleclases, portal CubaEduca, repasador en línea y docentes que han utilizado su teléfono y las tecnologías disponibles para apoyar el aprendizaje desde sus hogares. Gracias a ellas puedes ver teleclases por la Televisión y recibir las orientaciones de los docentes. Puedes descargar las teleclases en www.cubaeduca.cu y en www.mined.gob.cu o mediante la aplicación MiclaseTv. Puedes buscar información y ampliar lo que está en los libros, encontrar ejercicios, videos e interactividades de cada asignatura en www.cubaeduca,cu. Y si tienes dudas, puedes hacer consultas en www.repasador.cubaeduca.cu, ahí tendrás un docente que te ayudará a aclarar las dudas. Por supuesto, no esperes que ese docente te haga una tarea, él te va a orientar, pero la debes hacer con tu propio esfuerzo. Aprovecha si tienes acceso a estas tecnologías y dales un uso que no sea solo para entretenerte. Recréate, aprendiendo con ellas.

5. Se puede aprender solo, pero es muy importante compartir lo que uno sabe y pedir ayuda cuando se necesita.

Las condiciones de aislamiento y de distanciamiento social han limitado las posibilidades de relacionarnos con otras personas, pero podemos buscar formas de compartir lo que sabemos y de colaborar. En casa te puede ayudar cualquier familiar. No tiene que se un experto, si se apoya en los libros. Si hace falta un poco de paciencia y creatividad. Es muy positivo que, en casa, te ayuden con el espacio necesario para estudiar y tengan consideraciones que te ayuden a concentrarte.

No temas pedir ayuda a tus familiares, maestros y compañeros de estudio. Para ello puedes utilizar todas las vías posibles de comunicación siempre que cumplas con el distanciamiento entre las personas, desde el teléfono, hasta las redes sociales, Facebook, los grupos de WhatsApp. También brinda ayuda en lo que consideres que puedas, cuando poseas una información a la que otros no han podido acceder, o hayas encontrado una solución a un problema. Cuando compartimos los saberes, estos se multiplican, se valorizan y se enriquecen.

Aprender por uno mismo alimenta la curiosidad y la creatividad, modela la autodisciplina e influye en nuestro desarrollo y la forma en que nos prepara para resolver los problemas de la vida.

Mi casa es mi escuela no es una simple meta o un slogan, es una garantía para tu futuro.

 

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