La educación cubana: un camino de luz y avatares

 

Pese a las dificultades, Cuba prioriza el desarrollo de escuelas estrechamente vinculadas a la familia y la comunidad, bajo el principio de la accesibilidad

 

Por Dunia Torres González

 

El pasado 2 de septiembre comenzó el curso 2019-2020. De rojo, amarillo, azul, blanco o marrón se vistió Cuba ese día. No se comentaba otro tema. Y me sentí orgullosa de mi país, porque esa fiesta era para todos.

Quiso el azar que llegara a mis manos un artículo que me pareció interesante por dos razones: la primera consistía en que se valoraba la calidad de la educación cubana, y la segunda, que la declaración se emitía desde Washington. En la publicación se ponía en duda cómo una “nación marxista” —así nos denominaba— había logrado resultados tan significativos, a tal punto de ser considerada líder en Latinoamérica, a pesar de las profundas dificultades económicas.

Como de costumbre, una afirmación de este tipo siempre viene acompañada de artilugios con el objetivo de desacreditar a Cuba. Según se informaba, la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se vio obligada a aplicar una segunda prueba de Matemática a los estudiantes cubanos de tercer y cuarto grado, pues estos habían superado “dramáticamente” (año 1998) a los de los restantes países. “Había alguna anomalía” —reflexionaba el autor— y ante tales hechos solo encontró una salida: “Se ha usado la educación como una herramienta para la adoctrinación política”.

Ese día otros medios también se refirieron al tema, y resaltaban la importancia del proceso de reorganización y expansión del sistema educativo cubano, que sirvió para quitar etiquetas que se arrastraban de la Cuba colonial y neocolonial, época en que la isla vivió una grave situación de pobreza, ignorancia y subdesarrollo.

 

UN EJEMPLO PARA EL MUNDO

La mayoría de las naciones del hemisferio gastan más dinero por estudiante que Cuba (Estados Unidos: 6000 dólares, mientras que Chile, México y Brasil exceden todos los mil, según cifras publicadas por la ONU), sin embargo, los resultados que se obtienen en las escuelas cubanas son superiores. De 46 328 MMP que la Mayor de las Antillas dedica a la actividad presupuestada, se destina a la educación 10 979, 8 MMP. De ese monto sale el pago a los educadores y al personal de apoyo, la restauración de las escuelas y el abastecimiento de los comedores. Con menos, los cubanos hemos tenido que hacer más.

Además, los perjuicios de isla por concepto de bloqueo son significativos, no solo si lo analizamos desde el punto de vista financiero, sino en materia de desarrollo de relaciones de cooperación con otras instituciones internacionales. Hasta las transferencias bancarias para el pago de los servicios profesionales de profesores cubanos que se encuentran en misiones internacionalistas se han retenido. El 23 de enero de 2019, el banco Société General de París retuvo una transferencia bancaria con saldo de 7474 euros.

De igual forma fueron cancelados tres programas educativos que habían sido planificados para inicios del año 2019 por la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona” y tres universidades de los EE. UU. (Minnesota, CUNY y Movimientos Sociales de Chicago). La Universidad pedagógica dejó de ingresar 11 00 dólares por este concepto. (Ejemplos recogidos en el Informe de Cuba contra el bloqueo de 2019).

A pesar de que obstáculos como estos se vuelven hoy más comunes, la intención de Cuba va mucho más allá de sus fronteras. Setecientas millones de personas en el mundo son analfabetas y 70 millones de niños no tienen acceso a la educación básica por falta de voluntad política de los gobiernos. A esos lugares, donde no ha llegado la luz del conocimiento, Cuba pretende acceder con sus profesionales.

ENFOQUE EDUCATIVO Y CAMBIO SOCIAL

Transformar los métodos y estilos de trabajo en la institución docente e introducir nuevos planes y programas de estudio son algunos de los temas que se debaten en la actualidad en Cuba. El perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación se realiza contantemente: “Se trata de que la escuela esté mejor organizada, de lograr un mayor vínculo con la familia y la comunidad, y con las demás instituciones”, explicó Ena Elsa Velázquez, titular del Ministerio de Educación (Mined), que por estos días se encuentra en el Foro Mundial de Educación para socializar las experiencias cubanas con los 1200 delegados de 95 países que se dieron cita en el encuentro.

En Cuba se prioriza la formación de estudiantes que respondan a los nuevos tiempos, mediante la actualización de contenidos, en correspondencia con el desarrollo científico y social del país, y que el proceso docente educativo sea capaz de estimular la participación y la construcción de la sociedad.

“Siempre que haya un respaldo de calidad se llevará la universidad lo más cerca de las personas” —aseveró el ministro cubano de Educación Superior, José Ramón Saborido Loidi— y es una de las respuestas para los que se preguntan cómo llegamos a alcanzar niveles de educación solo admisibles para el primer mundo.

“¡Urge abrir escuelas normales de maestros prácticos, para regarlos luego por valles, montes y rincones, como cuentan los indios del Amazonas, que para crear a los hombres y a las mujeres el Padre Amalivaca regó por toda la tierra las semillas de la palma moriche!”, expresó José Martí en su proyecto educativo de Maestros ambulantes, Nueva York, mayo de 1884. Esa es la fórmula que ha seguido la Revolución Cubana.

Y sin importar los impedimentos del camino, se seguirá esparciendo esa semilla. De ellas brotarán científicos, maestros, abogados y doctores; pero sobre todo hombres que “han de vivir en el goce pacífico, natural e inevitable de la libertad, como viven en el goce del aire y de la luz”, como dijera el Apóstol. Cuba sigue andando sobre las olas, examina las fuerzas que la mueven y, aún sin mar sereno, mira las estrellas y envaina en el sol su espada de batalla.

Esas ideas son las que hacen que el sistema educativo cubano resplandezca cada septiembre. Porque existe una escuela dondequiera que haya un niño. Además, son atendidas con esmero las necesidades especiales educativas. En las aulas se forman seres humanos sensibles con el medioambiente. Los maestros enseñan que todos somos iguales. Cuando un estudiante está enfermo, se lleva la clase a su casa. Cada municipio del país cuenta con una universidad. Todos los cubanos tenemos la oportunidad de estudiar sin importar la edad. Existen las universidades del adulto mayor, los cursos para trabajadores, las escuelas de oficio… ¡Ah, y todo esto es gratis!

El artículo puede ser leído en: https://www.cubahora.cu/sociedad/la-educacion-cubana-un-camino-de-luz-y-avatares

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