Hasta la victoria, siempre Che, el nacedor

Celebrar honomásticos resulta mucho más gratificante, que rendir homenajes a personas queridas que no están físicamente. Este 14 de junio no es cualquiera en la historia de la humandad. Resulta el 90 cumpleaños de la venida al mundo del "nacedor"

En su natal Rosario, en Argentina, abría los ojos una personita que daría luz de auroras al mundo, nacía Ernesto Guevara de la Serna.

Aquel muchachito cariñoso, asmático, seguro en sí mismo y emprendedor no calentó mucho su terruño y partió a otras tierras del mundo que el sentía que reclamaban el concurso de sus "modestos" esfuerzos. Dió la vuelta "a su mundo" en bicicletas o motorizado, se hizo médico, se enamoró, fuera de su tierra, participó en movimientos de jóvenes progresistas y quizo la vida que conociera a Fidel Castro en México y que a partir de ese momento Che fuera de Cuba y un poco del mundo. El Congo y Bolivia hoy también lo sienten suyo.

Resulta entonces interesante retomar esa expresión en la suave y angelical voz de nuestros niños en sus escuelas, de mañana, cuando con total desenfado gritan a los 4 vientos "Seremos como el Che". Es en ese espacio escolar, el lugarcito donde se fragua el conocimiento de nuestra historia, donde aprendemos de dónde venimos, para saber a dónde vamos y es precisamente en ese entorno donde nace una y otra vez la imagen, la personalidad y la humanidad del Che. De él siempre hay algo que decir, algo que aprender, algo que imitar. Che ese hombre sin una sola mancha en su conducta, que no fuera la de desposeerse de sí mismo para ser de los demás. Es quizás por eso que nuestra vanguardia juvenil porta su imagen como ese hidalgo caballero cubierto de valores en su emblema juvenil. Tal vez un día se empolven las paredes, los suelos, las lámparas de una escuela, pero hay algo que nunca se empolva la presencia del Che en nuestras mentes y en nuestros corazones, es por eso que este 14 de junio hacemos fiestas en las escuelas y traemos al banquete de amor al nacedor, el mismo de la estrella en la frente, el que descarriló un tren blindado en Santa Clara, el que asumió un ministerio al triunfo de la revolución y aprendió en el camino a dirigirlo, ese que estudió economía, políticas de cuadros, estrategias militares, el que un día dirigió el banco , el que inventó el trabajo voluntario, ese que formó con amor una bella familia, el que partió al Africa desprejuiciado de toda exclusión con nuestros hermanos negros y finalmente quien dió su vida luchando por otras tierras del mundo, sin otro interes que el de hacer justicia social con los desposeídos y pobres del mundo.

Es entonces que en medio de la fiesta por el merecido honomástico, creemos estar respondiendo esa profunda e inquietante pregunta de Galeano con todo lirismo..."¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? "

Hasta la victoria,  siempre Che.

Comentarios


13 de junio de 2018 02:12 PM
Ronald

Sencillo y muy instructivo éste artículo dedicado al Che, lo humaniza en medio de tantos intentos de separarlo del gran hombre que fue, nos lo devuelve como esa persona con la que de niños y aún de adultos queremos ser, la pregunta al final, hecha por Galeano, que yo en lo personal no conocía, "¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo?” Refleja lo que sentimos millones de personas en este mundo, lo seguimos necesitando, seguimos pensando en él, ante cada situación que nos ocurre, cuando hay una injusticia en cualquier lugar de la tierra y por la que nos sentimos indignados, en cada ocasión en que un pueblo necesita ayuda y se la brindamos, pues como el expresara, ''La solidaridad es la ternura de los pueblos''

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