Maestro, una profesión de amor.

 

El 22 de diciembre de 1961 Cuba se vistió de gala, como en tantas otras victorias alcanzadas, se proclama “Territorio Libre de Analfabetismo”, escribiendo así  otra página gloriosa de su historia. Con orgullo puede exhibir una victoria alcanzada con la unidad de su pueblo y el protagonismo de sus jóvenes, quienes en cada momento histórico han sabido responder a la altura de  las ideas revolucionarias, socialistas y humanistas de sus próceres.

Aquel 22 de diciembre de 1961, Fidel expresó:

“Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados. Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así -batalla-, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. (...) Esa capacidad de crear, ese sacrificio, esa generosidad de unos hacia los otros, esa hermandad que hoy reina en nuestro pueblo. ¡Eso es Socialismo!

Aquella gran batalla, sin precedentes en la historia, sirvió además de preparación al pueblo cubano para enfrentar un reto mucho mayor por una educación cubana de calidad, inclusiva y con equidad, de la que ya hoy se recogen frutos.

A pocos días de cumplirse un aniversario más de aquella epopeya y de la celebración de la Jornada del Educador, el colectivo de trabajadores  de CubaEduca y CiNESOFT festejan junto a cada maestro cubano, los logros y el prestigio alcanzados en nuestro sector educacional, seguros de seguir trabajando por ser mejores cada día y fieles continuadores de la gran obra pedagógica cubana, legada por sus hijos ilustres, como nuestro querido guía y líder Fidel Castro Ruz, formado en el pensamiento martiano, en el de Félix Varela, José de La Luz y Caballero y tantos otros que han prestigiado con su hacer y pensamiento el magisterio cubano.

Seguiremos viendo en nuestras aulas a nuestros maestros comprometidos, entregados a su profesión con dedicación, sacrificio, exigencia, preparación constante y sobre todo con “amor”, para ser “… el meritorio y generoso padre de muchos”, como dijera nuestro gran maestro, José Martí, tan solo por la satisfacción y alegría de ver la sonrisa de sus alumnos ante cada lección aprendida, de verlos crecer y prepararse para la vida; por ser para sus alumnos, como también dijera  el Apóstol, “… el maestro (…) que goza en sacar vuelo a las alas del alma”.

Comentarios


18 de diciembre de 2017 05:04 PM
Rosilema Rodríguez Sánchez

Es un orgullo ser parte de este ejercito de educadores cubanos. Las educadoras de los círculos infantiles Seguiremos sembrando en los pequeños corazones de nuestros niños y niñas esa semilla de amor a la Patria que germinará luego en las nuevas generaciones para dar continuidad a la mas bella de las revoluciones. Felicidades colegas.

Deja un comentario